Aylín Alhelí Jordán García
9 de septiembre del 2013
“El cuerpo es el templo.”
Nuestro cuerpo fue creado para ser el hábitat del espíritu santo, es su templo. Nuestra responsabilidad como Cristianos es cuidarlo para que pueda habitar libre en el. Dios dice que si alguno destruye el templo también él será destruido porque él nos creó en perfección.
Todo lo que forma nuestro cuerpo ya sea la mente, los órganos, nervios, músculos, etc. Deben ser tratados con el respeto que Dios se merece ya que son parte de su creación, si no cuidamos nuestro cuerpo el espíritu no puede entrar y no podemos dar testimonio a otras personas, y ese es nuestro deber en la tierra.
Todos los vicios mundanales que no ayudan en la formación de nuestro cuerpo para una vida saludable deben ser desechadas sin ni siquiera conocerlas ni probarlas ya que estos pervierten los deseos de Dios llevándonos a desear las cosas terrenales y no a mirar más allá donde esta Dios.
Todas las cosas que dañen nuestro cuerpo están totalmente prohibidas ya que solo nos van a perjudicar y nos pueden dejar débiles ante los ataques del enemigo, Satanás esta como león rugiente buscando a quien devorar y cualquier debilidad que mostremos nos puede llevar a la ruina total
Nosotros no tenemos el derecho de lastimar nuestro cuerpo, porque este nos fue dado por Dios para llevar una vida feliz y sana, así que en vez de maltratar nuestro cuerpo hay que llevarlo mas y mas a la perfección, esto sería cuidando nuestro cuerpo de la manera en que Dios quiere que lo hagamos.
Por eso hay que encomendarnos a Dios y también nuestros cuerpos para que el nos ilumine y no guie por el camino que nos llevara a un mejor estilo de vida y este a la patria celestial.
White, Elena (1959) La temperancia. Buenos aires, 125 y 126
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